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CARLOS SOTO SOBRADO
hola que tal todo espero que todo saise como
esperabades,eu quedei moi contento e espero que
se repita para o proximo ano ou antes tamen pode
ser.un saudo a toda a organización e moitas
gracias por brindarnos tan boa oportunidade de
pasalo ben.
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MARÍA
JOSÉ OTERO FERNÁNDEZ
I CURSO INTERNACIONAL DE MÚSICA Y TALLER DE
MUSICOTERAPIA “MÚSICA PARA TÍ Y PARA MÍ”.
25-28 Julio 2007 Mondoñedo (Lugo)
Cuando
me ofrecieron la oportunidad de participar como
logopeda en este taller no lo dudé ni por un
momento, se me estaba presentando una gran
ocasión para conocer un campo bastante
desconocido para mí y una buena forma de
comenzar así a adquirir experiencia en mi
profesión en la que soy novata.
¿Qué
sabía de la musicoterapia? Muy poco, la verdad.
Que es una terapia que utiliza la música para
mejorar nuestro estado de ánimo. Pero, que pobre
mi idea sobre ella. Una vez realizado este
taller puedo decir que me ha sorprendido y
gratamente todo lo que he aprendido y visto. La
musicoterapia te permite interaccionar con
otras personas, desarrollar tu creatividad,
tener confianza en los demás, potenciar la
imaginación, búsqueda de la relajación, trabajar
el aprendizaje, la coordinación, la atención, el
ritmo, la psicomotricidad, el desarrollo
emocional, la confianza en uno mismo, el cambio
de roles, jugar con la fantasía…; pero lo más
importante para mí siendo logopeda es que con la
musicoterapia se consigue mejorar la
comunicación, se logra alcanzar un mayor nivel
de expresión. La música te permite expresar tus
sentimientos, tus emociones; te permite llegar
donde a veces no lo consigues por medio de
palabras y más en este caso donde no todos
tienen la posibilidad de hacerlo mediante el
lenguaje oral o les resulta dificultoso.
Después de
este taller valoro más, si cabe, la importancia
de la música. Pongo en práctica parte de lo
aprendido en mis sesiones logopédicas para poder
trabajar con los niños de forma más fructífera,
la música les relaja, le proporciona la calma
interna que muchas veces no alcanzan y consigo
realizar mi labor. Por tanto, no cabe dudo que
este taller ha sido de lo más positivo en todos
los aspectos y para todos los que tuvimos el
placer de participar.
Mi labor
en este taller consistió en gran parte en la
atención y cuidados de una niña de ocho años que
presenta un síndrome de Williams. Esto lleva
asociado una serie de alteraciones como las
dentales por el pequeño tamaño de los
dientes y los diastemas, lo que dificulta la
oclusión y por tanto, la deglución, esto también
se ve afectado por el bajo tono muscular;
además, tiene incontinencia, muestra falta
de atención, problemas motores, carece
totalmente de lenguaje oral a diferencia de la
rica expresión verbal que suelen tener estos
casos.
Durante el
desarrollo de este taller tuve la posibilidad de
ver algunos cambios , a continuación expondré
una serie de ellos:
Deglución: en este campo realmente fue
tarea difícil, ya que el primer día después de
cuatro intentos con distintos menús
conseguimos que comiese algo. A medida que
avanzaba el curso fue mejorando en su
alimentación, llegando finalmente a tomar dos
platos, postre y que otros monitores fuesen
quienes la alimentasen. También, pudimos
observar como en ocasiones era ella la que nos
agarraba la mano para que le llevásemos la
comida a la boca. Se debe trabajar la
masticación y aumentar el tono muscular.
Motores y cognitivos: presentaba una
pequeña dificultad al caminar y se cansaba con
frecuencia, sobre todo al subir escaleras.
Falta de atención en los ejercicios, aún
intentado ayudarle se mostraba reacia a
dejarse guiar (ejercicio de los platos), fue
cediendo en alguno pero en breves periodos de
tiempo. En alguna ocasión me sorprendió dando
palmas de forma espontánea y emitiendo sonidos.
Debe trabajar la motricidad tanto fina como
gruesa, ejercicios para mejorar la atención, si
es necesario valerse de aquellos objetos por los
que siente interés.
Sociales y comunicación: en este caso
pude ver como esta niña buscaba y prefería la
compañía de los adultos, sin recelo a las
personas desconocidas. En los últimos días
pudimos observar un acercamiento con alguna de
sus compañeras que le prestaba más atención y
afecto. Cuando se ponía nerviosa emitía algunos
sonidos y se aferraba a la persona más cercana
pellizcándola, se calmaba con suaves caricias en
la mejilla.
Coma ya
dije carece totalmente de lenguaje oral, por lo
que es conveniente tratar de establecer un medio
de comunicación alternativa. La visita de su
orientador nos sorprendió al ver que está en
proceso la enseñanza de algunos signos, por lo
tanto, se debería continuar si resulta positiva
o de lo contrario valorar la posibilidad de
manejar otros medios más eficaces
Otras
observaciones: presenciamos dos clases
prácticas, una de tuba y la segunda de trompa.
En ellas pudimos ver como conseguía centrar su
atención en la música y los instrumentos
utilizados, e incluso, tuvo la oportunidad de
probar a tocar la trompa como el resto de sus
compañeros.
Respecto a
los demás niños decir que me hicieron disfrutar
mucho de estas jornadas con sus bromas, la
espontaneidad de “Pili y Mili” (con su morena y
rubia galega), David al piano, Rubén con la
disco Hermo y sus juergas (creo que el día de
la sala lo disfrutó al máximo), Lucas con su
risa contagiosa después de las comidas, Abel con
su energía inagotable y por supuesto la dulzura
y tranquilidad de Carla.
Resultó ser
un gran reto para mí por mi inexperiencia,
inseguridad, la falta de práctica, esos miedos
que siempre te persiguen, la responsabilidad…;
pero a medida que pasaba el tiempo me sentía más
cómoda y segura.
Es una
experiencia que sin duda y si mi trabajo me lo
permite espero repetir, ya que estas son de las
cosas que realmente valen la pena. Aprendes,
disfrutas, formas parte por completo del grupo
de trabajo, puedes aportar y los demás también
te aportan cosas. Los ejercicios realizados nos
divirtieron, nos relajaron (el masaje recibido
por mi dolor de espalda fue extraordinario), nos
hicieron reír,…y a pesar de que nuestras voces
se resentían con continuas disfonías nuestra
actuación diaria en el canto fue “espléndida”,
sobre todo al ver que el grupo crecía por
momentos con la presencia de gente interesada en
este taller.
Me sentí
una privilegiada por esta vivencia, la
oportunidad de codearnos con gente tan grande
del mundo de la música no se
presenta todos los días y a pesar de no tener
estudios ni conocimiento alguno de música sé lo
importante que es su labor. Y otro punto muy
importante son las amistades conseguidas después
de este curso y el cariño recibido por estos
niños, cada día te enseñaban una nueva
lección que te hace admirarlos más si cabe.
Por último
destacar y valorar la integración de algunos de
los músicos tanto en las actividades de
musicoterapia de los niños como en el resto, ver
que son ellos los interesados en interaccionar
con los chicos, en participar en sus clases. El
entorno conseguido, las relaciones establecidas
resultaron de lo más agradables. La imagen de
los chicos bailando salsa con los músicos y los
profesores fue de lo más gratificante. Nos
sentimos muy unidos con ese concierto final en
el auditorio, lo que al principio parecía
difícil resultó y de la forma más positiva y
productiva que cabía esperar.
¡GRACIAS! A
Alba por informarme del curso, a Álvaro y todos
los organizadores por permitirme participar en
él y tener en cuenta a los logopedas para este
taller, pero en especial a Elena por el trato
que me das y por no olvidarte de mí para
continuar con este proyecto, a Pepe por todo lo
que nos ha enseñado, por su amabilidad, su
simpatía, su humildad y su compresión ; a los
niños ya que cada uno de ellos contribuyó mucho
a este taller( sin duda los mejores), a mis
compañeros Ana, Lorena, Iago, Sergio, Vanesa,
Rubén y Sara por pasar por todo esto juntos, a
los músicos por deleitarnos con su música, su
atención y sus pequeñas lecciones sobre la
materia, a Raúl por sus clases de salsa y al
profesorado en general por permitirnos asistir a
sus clases como oyentes.
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ARITZ
GARCÍA DE ALBÉNIZ
(alumno de
trompa en el curso de música)
I CURSO
INTERNACIONAL DE MUSICA “AIMPNE”
“Música
para ti y para mí”
Mondoñedo
(Lugo), 25 – 29 de julio de 2007
En un
primer momento, cuando me llegó información de
este curso vía e-mail, leí el listado y
currículum de los profesores, especialmente el
de trompa, e inmediatamente me decidí a hacerlo.
Contacté con uno de los miembros de la
organización para asegurarme que había plazas
libres (ya no demasiadas...) e hice el ingreso
bancario.
Durante
todo este tiempo y hasta no dar comienzo el
curso, o más bien el acto de apertura, no tuve
el menor conocimiento de que al mismo tiempo que
yo realizaba un curso de interpretación musical
(uno más de tantos a los que he asistido), iban
a llevarse a cabo otro tipo de actividades
también relacionadas con la música, pero
destinadas a niños con necesidades especiales.
A parte del
magnífico nivel del profesorado y su amplia
experiencia, uno de los principales atractivos a
la hora de hacer este curso fue el reducido
precio de la matrícula y por supuesto, que el
alojamiento durante los seis días fuese gratuito
para todo el que lo necesitase. Tanto la mayoría
de mis compañeros como yo mismo, siendo aún
estudiantes y no teniendo ingresos económicos
asegurados, agradecimos especialmente el detalle
por parte de la organización de conseguir que
nos alojásemos sin coste alguno por nuestra
parte, ya que normalmente, en este tipo de
cursos de verano, la cuestión de alojamiento,
comidas y desplazamiento hasta el lugar del
curso encarece el precio final en más del doble
o triple.
Aunque el
curso de trompa fue estupendo y el trabajo
realizado con el profesor durante esos días muy
provechoso (aún sigo apreciándolo hoy, varios
meses después), lo que quería destacar en esta
valoración es mi relación vivida durante esos
días con los niños que asistieron al curso de
musicoterapía. Como he citado anteriormente,
para mí esto era algo novedoso y no supe qué
iban a hacer realmente esos niños, ni cómo
podían mantenerles ocupados durante tantos
días... pero algo de lo que me di cuenta en ese
momento y en otros muchos más, fue que si yo no
tenía ni siquiera idea de cómo tratar o
relacionarme con los niños, había un numeroso
grupo de personas trabajando con ellos que
suplía ampliamente mi inexperiencia, con total
desenvoltura y naturalidad.
Desde un
primer momento eso fue algo que me llamó la
atención, ya que las personas que trabajaban
cuidando y atendiendo a estos niños eran chicos
y chicas menores que yo en edad (veinticinco
años entonces), pero sabían cuando ponerse
serios para que los niños comieran, caminaran o
durmieran la siesta, cuando dejarles que
descansaran, cuando abrazarles o transmitirles
cariño de manera especial, cuando reírse con
ellos (la mayoría de las veces, debido a las
repentinas ocurrencias y comentarios graciosos
de éstos), etc.
En mi
opinión, los cuidadores (psicólogos y logopedas)
fueron como una familia para los niños durante
esos días y se emplearon con absoluta
dedicación, ilusión y esfuerzo para que no les
faltase de nada y conseguir que aprovechasen de
la mejor forma posible tanto las clases de
musicoterapia como los ratos de ocio y
relax y la convivencia con el resto de
compañeros del curso.
Supuestamente éste era uno de los objetivos del
curso, conseguir el interés de los niños por las
actividades relacionadas con la música
realizadas en la clase, y lograr igualmente que
se integraran con el resto de compañeros músicos
que allí estábamos; y estoy seguro que se logró
con un éxito sobresaliente, ya que las veces que
asistí a sus clases estaban todos muy implicados
en la realización de los ejercicios; asistieron
a los cinco conciertos, escuchando con una
atención e interés mayor que el que normalmente
ponemos los propios músicos y supuestamente
interesados en ello; acudieron como oyentes a
clases de los distintos profesores
instrumentistas, mostrando siempre una actitud
muy despierta e interesada, etc.
Pero lo que
no podíamos sospechar al comienzo de esa semana
es la manera tan especial en la que algunos
músicos nos vimos afectados por estos niños, de
modo que ahora pienso que si ellos recibieron
algo positivo de esos días de convivencia, yo y
mis compañeros recibimos mucho más. Mucha más en
cuanto a calor humano, mucha más en cuanto a una
experiencia nueva y muy gratificante, mucho más
en cuanto a aprender también nosotros a
relacionarnos con un grupo de gente al que no
parece fácil acercarse, y también mucho más por
poder darnos cuenta de la facilidad con la que
en ocasiones expresan sus sentimientos estos
niños (los cuáles tienen problemas para
relacionarse), lo mucho que tenemos que aprender
los adultos de ellos y lo fácil que sería todo a
veces si imitásemos su sinceridad, su buen humor
y su nobleza.
Desde luego
la práctica de cualquier arte, incluida la
música se ve inmensamente enriquecida con este
tipo de aportaciones humanas, pero olvidamos tan
a menudo la importancia de esto disfrazándolo
con una insignificante práctica instrumental o
una dedicación casi exclusiva a nuestro estudio
individual, que estamos descuidando
peligrosamente el principal concepto por el cual
es concebido cualquier tipo de arte: expresar
sentimientos y así poder satisfacer las
necesidades espirituales del ser humano.
Como ya he
dicho en esta valoración, si los niños
consiguieron integrarse durante unos días, yo he
logrado romper con una parte de mis propias
limitaciones para relacionarme en mi vida
cotidiana; si ellos aprovecharon las clases de
musicoterapia (alguno de ellos con unas
aptitudes realmente sorprendentes), yo he sumado
a mis conocimientos musicales una actitud más
humana a la hora de comprender o analizar lo que
he de interpretar; y si ellos disfrutaron por
poder estar rodeados de tantos otros chicos en
un ambiente tan bueno y saludable, nosotros
pudimos también aprovecharnos de esa atmósfera
(junto a ellos, nuestros compañeros músicos y la
gente de la organización que tan bien nos
trató), enriquecernos y pasar una semana que
muchos de nosotros difícilmente olvidaremos.
Por último,
me gustaría animar a todo aquel que lea estas
líneas y pueda verse identificado con mi
experiencia a que se anime a acercarse a
personas con cualquier tipo de discapacidad.
Personas que muchas veces vemos aisladas o
inaccesibles, cerradas en sí mismas, pero que no
son más tímidas o menos receptivas que muchos de
nosotros, sino quizás más coherentes y sinceras
con sus propios sentimientos, en especial si se
trata de niños.
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ANA ALONSO SÁA
I Curso
Internacional de Música y
Taller de
Musicoterapia
25-28 Julio
2007 Mondoñedo (Lugo).
Personalmente
mi experiencia en el Curso y en especial en el
Taller de
Musicoterapia
ha sido muy positiva. Los días pasados con estos
niños y los demás colaboradores serán
inolvidables.
Las clases de
musicoterapia con José Luís han sido fantásticas
y me han resultado muy interesantes a la vez que
divertidas. Como logopeda creo que la
musicoterapia está ligada a mi campo profesional
ya que puede ser una terapia alternativa y
complementaria a la logopedia. A través de la
musicoterapia se trabaja la autoestima, la
memoria, la capacidad de atención y
concentración, ejercitamos la orientación
espacial a través de la expresión corporal y
otros muchos aspectos. El objetivo es lograr que
cada persona encuentre en la música un medio
para superar sus dificultades. A través del
ritmo y la melodía de los distintos estilos
musicales se ejercita su creatividad, su
conocimiento personal y su apertura hacia los
demás, a la vez que mejoran las funciones
motoras y sensoperceptivas. En definitiva, a
través de la música los niños se comunican. Se
cuentan tanto sus experiencias como sus
sentimientos o sensaciones.
Durante el
taller de musicoterapia, a pesar de que el
periodo de tiempo fue reducido, se pudieron ver
algunos de estas mejoras en los niños. Así,
pudimos ver que con el paso de los días los
niños iban participando más en las actividades
que proponía José Luís, sintiéndose más seguros
de si mismos y ayudando a sus compañeros. Con el
paso de los días los niños fueron forjando
relaciones de amistad entre ellos, jugaban todos
juntos y disfrutaban de las actividades
propuestas. Los niños expresaban su estado de
ánimo a través de la música. Durante las clases
cantaban, bailaban y tocaban instrumentos como
el piano, las maracas, el xilófono, etc… Para
algunos de ellos esto les resultaba muy novedoso
y divertido, nos comunicábamos a través de la
música.
Además de las
sesiones de musicoterapia, durante el campamento
mi función como voluntaria consistía en ayudar a
los niños en las actividades de la vida
cotidiana como la hora de la comida y el aseo e
higiene personal. En un principio al no estar
acostumbrada me sentía algo insegura por si no
era capaz de ayudarlos de la mejor forma
posible, pero a las pocas horas ya eran como
nuevos amigos para mí y yo para ellos por lo
tanto todo fue mucho más fácil.
También
realizamos otras actividades fuera de las horas
del taller como salir a dar paseos por
Mondoñedo, tomar algo en una cafetería, ir a la
piscina, al parque o a la discoteca y por
supuesto acudir a los conciertos de los músicos
del curso.
Todo lo
trabajado en los días anteriores durante las
sesiones de musicoterapia quedó reflejado el
último día cuando los niños acompañados por los
voluntarios formaron parte del concierto final.
Los niños tocaron y cantaron una de las
canciones aprendidas y se mostraron muy
nerviosos a la vez que contentos e impacientes
por saber qué tal iba a salir. Como era
esperado, el concierto fue todo un éxito y los
niños se lo pasaron genial. Pudieron mostrarles
a sus padres y a todo el público lo bien que lo
hacían tras haber ensayado durante los días
anteriores en las clases de musicoterapia con
José Luís.
Personalmente he aprendido mucho con ellos a la
vez que me he divertido y creo y espero que los
niños también hayan disfrutado de estos días.
Finalmente dar las gracias a la organización y
recomendar que se sigan realizando este tipo de
actividades ya que creo que son muy productivas
para estos niños.
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LORENA OTERO MONTENEGRO
INTRODUCCIÓN
El I Curso
Internacional de Música y Taller de
Musicoterapia “Música para ti y para mí” que se
celebró en Mondoñedo se puede desglosar en la
parte más íntimamente ligada a la música y la
parte de la vida diaria. Este desglosamiento se
justifica si se tiene en cuenta que tantos l@s
alumn@s como la mayor parte de los voluntari@s
residimos durante el transcurso del taller en el
histórico Seminario de Mondoñedo y luego
acudíamos a las clases de Musicoterapia y a los
conciertos que se impartían o celebraban en el
auditorio de Mondoñedo.
2. TALLER
DE MUSICOTERAPIA
En el
taller de musicoterapia nuestra tarea, dicho de
un modo muy general, era la de ayudar a los
alumn@s a seguir las indicaciones del
musicoterapeuta J. Luís Gil Carrasco y servir de
apoyo y de referente por si surgía alguna
necesidad de cualquier tipo; así, fuimos
participes y testigos de los beneficios de la
música para los alumn@s y para nosostr@s
(restaurar, potenciar o mantener el
funcionamiento físico, emocional, cognitivo o
social); gracias a la cual, y teniendo en cuenta
la atracción que sentían tod@s por ella,
aprendieron a expresar los sentimientos y
sensaciones que cada melodía les producía
mediante varios canales como la expresión oral,
su cuerpo o el cuerpo de un compañero;
practicaron la vocalización de diferentes
vocales variando su frecuencia, aprendieron
diferentes canciones, siguieron patrones de
imitación en un juego de rol en donde primero
imitaban los movimientos que el musicoterapeuta
realizaba al son de la música y más tarde
pudieron desempeñar el papel de directores donde
además de experimentar la sensación de dirigir a
un grupo de personas, modularon el ritmo e
intensidad de sus realizaciones, pues debían de
armonizarse con los de la música, hicieron
ejercicios de relajación y mostraron y
aumentaron sus capacidades para tocar diferentes
instrumentos.
Por otro
lado, acudimos a clases con los demás músicos
impartidas por personalidades del campo como el
oboe Christoph Hartmann, el trompa Raúl Díaz, el
trombón Stephan Schultz y los tubas Bystein
Baadsvik y Arnaud Boukhitine en las que, además
de escuchar sus enseñanzas y escucharles tocar,
recibieron unas indicaciones para luego poder
tocar ellos mismos esos instrumentos en donde,
una vez más, quedamos impresionados por la
enorme adaptación y rapidez en el aprendizaje de
nuestros alumnos puesto que enseguida sacaban
sonidos e intentaban con éxito tocar alguna
nota.
Las clases
de musicoterapia son muy compatibles con la
labor del logopeda ya que se trabajan tanto
aspectos de voz como: puntos de articulación,
respiración, impostación vocal, etc, como
aspectos de movilidad corporal fina y gruesa, la
coordinación y orientación con referencia al
propio cuerpo y al de los demás, la relajación,
el respeto por los turnos en las actividades, la
comunicación mediante la expresión con el cuerpo
de actitudes o sentimientos (comunicación
corporal), la expresión oral, etc.
3. LA
RUTINA DIARIA
El día a
día de este curso tiene una estructura rígida en
donde están las tareas que todos los días se
realizan; en estas actividades l@s alumn@s
siempre están supervisados y se les presta la
ayuda necesaria aunque siempre promoviendo la
independencia del alumn@.
Por la
mañana los despertamos, vamos al baño para que
se duchen, se visten, vamos a desayunar, se
lavan los dientes y acudimos a clase en coche o
andando, dependiendo de las necesidades de cada
uno.
Al mediodía
regresamos de las clases al seminario, vamos al
baño a lavar las manos y comemos en el comedor;
más tarde lavamos los dientes y dormimos una
pequeña siesta o descansamos.
Por la
tarde vamos de nuevo a clase, siempre con un
pequeño descanso en medio para despejarnos; al
término de las clases regresamos al seminario,
lavamos las manos y merendamos y luego se
realizan diferentes actividades cada día como
dar paseos por Mondoñedo, ir al parque o a la
piscina entre otros.
Finalmente,
a la noche, luego de lavar las manos, se cena,
lavamos los dientes y acudimos a diferentes
actividades como conciertos u otras que se
realizan en el pueblo de Mondoñedo como por
ejemplo la clase de salsa o el día de la
queimada en donde salimos para hablar, escuchar
la música, ver al Mago Merlín, etc.
En estos
momentos del día el trabajo del logopeda fue
mantener o potenciar las rutinas diarias,
supervisar las comidas para una buena
masticación, controlar la ansiedad a la hora de
comer, promover la comunicación interpersonal
con y entre voluntari@s, alumn@s, music@s,
profesores, etc, intentando en este campo una
buena secuenciación de las ideas, evitar el
farfulleo, promover el razonamiento lógico, etc
y siempre respetando lo que el alumn@ quiere
decir; solucionar los problemas y/o necesidades
etc.
4. OPINIÓN
PERSONAL
Este curso
ha sido enormemente enriquecedor, tanto como
logopeda, porque la experiencia adquirida es
mucha puesto que no siempre se tiene la
oportunidad de convivir día a día con personas
con necesidades especiales, lo cual ayuda a
afinar la intervención que, con cada uno de
ellos, individualmente, se ha de poner en
práctica, si no también como persona ya que ha
sido muy entretenida y gratificante con momentos
de gran diversión y también de emoción.
He
aprendido mucho en las clases de musicoterapia
ya que no solo son los niñ@s, en este caso, los
que aprenden, sino nosotros también, porque la
música es para todos, todas las personas, un
medio de expresión, recepción y fuente de
sentimientos; también se reciben nociones de
música por parte de los músicos; pero cabe
destacar que lo que se aprende de convivencia,
de respeto a lo diferente (diferentes maneras de
expresar, recibir y sentir la información bien
de forma oral o bien con el tacto o la vista),
de diferentes maneras de vivir la vida y de
interpretarla, es muy valioso y emocionante y
hace reflexionar sobre lo mucho que dice o
comunica una sonrisa, una vocalización, una
mirada fija, una melodía o una nota en un
momento dado. La verdad es que son unas personas
que dan tanto y sin condiciones que todo lo que
tu intentas dar o enseñarles parece siempre
insuficiente, y al final, en la despedida no
éramos voluntari@s y alumn@os diciendonos “hasta
el año que viene” sino más bien amigos o
compañeros deseando volver a verse.
Finalmente
decir que los conciertos a los que acudimos me
gustaron mucho y soy conciente de que los alumn@s
también disfrutaron con ellos y sobre todo con
el concierto final que gracias al
musicoterapeuta, a los músicos-alum@os que
participaron y a los alumn@os de musicoterapia
salió bien y fue muy emocionante ver lo mucho
que disfrutaron siendo protagonistas, lo que
hace que el miedo escénico se esfumara por un
momento.
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