Actividades

Testimonios

BLOG AIMPNE

Estatutos Contacto

 

 

CARLOS SOTO SOBRADO


hola que tal todo espero que todo saise como esperabades,eu quedei moi contento e espero que se repita para o proximo ano ou antes tamen pode ser.un saudo a toda a organización e moitas gracias por brindarnos tan boa oportunidade de pasalo ben.

 

 

MARÍA JOSÉ OTERO FERNÁNDEZ

I CURSO INTERNACIONAL DE MÚSICA Y TALLER DE MUSICOTERAPIA “MÚSICA PARA TÍ Y PARA MÍ”. 25-28 Julio 2007 Mondoñedo (Lugo)

Cuando me ofrecieron la oportunidad de participar como logopeda en este taller no lo dudé ni por un momento, se me estaba presentando una gran ocasión para conocer un campo bastante desconocido para mí y una buena forma de comenzar así a adquirir experiencia en mi profesión en la que soy novata.

¿Qué sabía de la musicoterapia? Muy poco, la verdad. Que es una terapia que utiliza la música para mejorar nuestro estado de ánimo. Pero, que pobre mi idea sobre ella. Una vez realizado este taller puedo decir que me ha sorprendido y gratamente todo lo que he aprendido y visto. La musicoterapia  te permite interaccionar con otras personas, desarrollar tu creatividad, tener confianza en los demás, potenciar  la imaginación, búsqueda de la relajación, trabajar el aprendizaje, la coordinación, la atención, el ritmo, la psicomotricidad, el desarrollo emocional, la confianza en uno mismo, el cambio de roles, jugar con la fantasía…; pero lo más importante para mí siendo logopeda es que con la musicoterapia se consigue mejorar la comunicación, se logra alcanzar un mayor nivel de expresión. La música te permite expresar tus sentimientos, tus emociones; te permite llegar donde a veces no lo consigues por medio de palabras y más en este caso donde no todos tienen la posibilidad de hacerlo mediante el lenguaje oral o les resulta dificultoso.

Después de este taller valoro más, si cabe, la importancia de la música. Pongo en práctica parte de lo aprendido en mis sesiones logopédicas para poder trabajar con los niños de forma más fructífera, la música les relaja, le proporciona la calma interna que muchas veces no alcanzan  y consigo realizar mi labor. Por tanto, no cabe dudo que este taller ha sido de lo más positivo en todos los aspectos y para todos los que tuvimos el placer de participar.

 Mi labor en este taller consistió en gran parte en la atención y cuidados de una niña de ocho años que presenta un síndrome de Williams. Esto lleva asociado una serie de alteraciones como las dentales por  el pequeño tamaño de los dientes y los diastemas, lo que dificulta la oclusión y por tanto, la deglución, esto también se ve afectado por el bajo tono muscular; además, tiene incontinencia,  muestra falta de atención, problemas motores, carece totalmente de lenguaje oral a diferencia de la rica expresión verbal que suelen tener estos casos.

Durante el desarrollo de este taller tuve la posibilidad de ver algunos cambios , a continuación expondré una serie de ellos:

Deglución: en este campo realmente fue tarea difícil, ya que el primer día después de cuatro  intentos con distintos menús conseguimos que comiese algo. A medida que avanzaba el curso fue mejorando en su alimentación, llegando finalmente a tomar dos platos, postre y que otros monitores fuesen quienes la alimentasen. También, pudimos observar como en ocasiones era ella la que nos agarraba la mano para que le llevásemos la comida a la boca. Se debe trabajar la masticación y aumentar el tono muscular.

Motores y cognitivos: presentaba una pequeña dificultad al caminar y se cansaba con frecuencia, sobre todo al subir escaleras.  Falta de atención en los ejercicios, aún intentado  ayudarle se mostraba reacia a dejarse guiar (ejercicio de los platos), fue cediendo en alguno pero en breves periodos de tiempo. En alguna ocasión me sorprendió dando palmas de forma espontánea y emitiendo sonidos. Debe trabajar la motricidad tanto fina como gruesa, ejercicios para mejorar la atención, si es necesario valerse de aquellos objetos por los que siente interés.

Sociales y comunicación: en este caso pude ver como esta niña buscaba y prefería la compañía de los adultos, sin recelo a las personas desconocidas. En los últimos días pudimos observar un acercamiento con alguna de sus compañeras que le prestaba más atención y afecto. Cuando se ponía nerviosa emitía algunos sonidos y se aferraba a la persona más cercana pellizcándola, se calmaba con suaves caricias en la mejilla.

Coma ya dije carece totalmente de lenguaje oral, por lo que es conveniente tratar de establecer un medio de comunicación alternativa. La visita de su orientador nos sorprendió al ver que está en proceso la enseñanza de algunos signos, por lo tanto, se debería continuar si resulta positiva o de lo contrario valorar la posibilidad de manejar otros medios más eficaces

Otras observaciones: presenciamos dos clases prácticas, una de tuba y la segunda de trompa. En ellas pudimos ver como conseguía centrar su atención en la música y los instrumentos utilizados, e incluso, tuvo la oportunidad de probar a tocar la trompa como el resto de sus compañeros.

Respecto a los demás niños decir que me hicieron disfrutar mucho de estas jornadas con sus bromas, la espontaneidad de “Pili y Mili” (con su morena y rubia galega), David al piano, Rubén con la  disco Hermo y sus juergas (creo que el día de la sala lo disfrutó al máximo), Lucas con su risa contagiosa después de las comidas, Abel con su energía inagotable y por supuesto la dulzura y tranquilidad de Carla.

Resultó ser un gran reto para mí por mi inexperiencia, inseguridad, la falta de práctica, esos miedos que siempre te persiguen, la responsabilidad…; pero a medida que pasaba el tiempo me sentía más cómoda y segura.

Es una experiencia que sin duda y si mi trabajo me lo permite espero repetir, ya que estas son de las cosas que realmente valen la pena. Aprendes, disfrutas, formas parte por completo del grupo de trabajo, puedes aportar y los demás también te aportan cosas. Los ejercicios realizados nos divirtieron, nos relajaron (el masaje recibido por mi dolor de espalda fue extraordinario), nos hicieron reír,…y a pesar de que nuestras voces se resentían con continuas disfonías nuestra actuación diaria en el canto fue “espléndida”, sobre todo al ver que el grupo crecía por momentos con la presencia de gente interesada en este taller.  

Me sentí una privilegiada  por esta vivencia, la oportunidad de codearnos con gente tan grande del mundo  de la música  no se presenta todos los días y a pesar de no  tener estudios ni conocimiento alguno de música sé lo importante que es su labor. Y otro punto muy importante son las amistades conseguidas después de este curso y el cariño recibido por estos niños,  cada día te enseñaban una nueva lección que te hace admirarlos más si cabe.

Por último destacar y valorar la integración de algunos de los músicos tanto en las actividades de musicoterapia de los niños como en el resto, ver que son ellos los interesados en interaccionar con los chicos, en participar en sus clases. El entorno conseguido, las relaciones establecidas resultaron de lo más agradables. La imagen de los chicos bailando salsa con los músicos y los profesores fue de lo más gratificante. Nos sentimos muy unidos con ese concierto final en el auditorio, lo que al principio parecía difícil resultó y de la forma más positiva y productiva que cabía esperar.

¡GRACIAS! A Alba por informarme del curso, a Álvaro y todos los organizadores por permitirme participar en él y tener en cuenta a los logopedas para este taller, pero en especial a Elena por el trato que me das y por no olvidarte de mí para continuar con este proyecto, a Pepe por todo lo que nos ha enseñado, por su amabilidad, su simpatía, su humildad y su compresión ; a los niños ya que cada uno de ellos contribuyó mucho a este taller( sin duda los mejores), a mis compañeros Ana, Lorena, Iago, Sergio, Vanesa, Rubén y Sara por pasar por todo esto juntos, a los músicos por deleitarnos con su música, su atención y sus pequeñas lecciones sobre la materia, a Raúl por sus clases de salsa y al profesorado en general por permitirnos asistir a sus clases como oyentes.

 

 

ARITZ GARCÍA DE ALBÉNIZ (alumno de trompa en el curso de música)

I CURSO INTERNACIONAL DE MUSICA “AIMPNE”

“Música para ti y para mí”

Mondoñedo (Lugo), 25 – 29 de julio de 2007

En un primer momento, cuando me llegó información de este curso vía e-mail, leí el listado y currículum de los profesores, especialmente el de trompa, e inmediatamente me decidí a hacerlo. Contacté con uno de los miembros de la organización para asegurarme que había plazas libres (ya no demasiadas...) e hice el ingreso bancario.

Durante todo este tiempo y hasta no dar comienzo el curso, o más bien el acto de apertura, no tuve el menor conocimiento de que al mismo tiempo que yo realizaba un curso de interpretación musical (uno más de tantos a los que he asistido), iban a llevarse a cabo otro tipo de actividades también relacionadas con la música, pero destinadas a niños con necesidades especiales.

A parte del magnífico nivel del profesorado y su amplia experiencia, uno de los principales atractivos a la hora de hacer este curso fue el reducido precio de la matrícula y por supuesto, que el alojamiento durante los seis días fuese gratuito para todo el que lo necesitase. Tanto la mayoría de mis compañeros como yo mismo, siendo aún estudiantes y no teniendo ingresos económicos asegurados, agradecimos especialmente el detalle por parte de la organización de conseguir que nos alojásemos sin coste alguno por nuestra parte, ya que normalmente, en este tipo de cursos de verano, la cuestión de alojamiento, comidas y desplazamiento hasta el lugar del curso encarece el precio final en más del doble o triple.

Aunque el curso de trompa fue estupendo y el trabajo realizado con el profesor durante esos días muy provechoso (aún sigo apreciándolo hoy, varios meses después), lo que quería destacar en esta valoración es mi relación vivida durante esos días con los niños que asistieron al curso de musicoterapía. Como he citado anteriormente, para mí esto era algo novedoso y no supe qué iban a hacer realmente esos niños, ni cómo podían mantenerles ocupados durante tantos días... pero algo de lo que me di cuenta en ese momento y en otros muchos más, fue que si yo no tenía ni siquiera idea de cómo tratar o relacionarme con los niños, había un numeroso grupo de personas trabajando con ellos que suplía ampliamente mi inexperiencia, con total desenvoltura y naturalidad.

Desde un primer momento eso fue algo que me llamó la atención, ya que las personas que trabajaban cuidando y atendiendo a estos niños eran chicos y chicas menores que yo en edad (veinticinco años entonces), pero sabían cuando ponerse serios para que los niños comieran, caminaran o durmieran la siesta, cuando dejarles que descansaran, cuando abrazarles o transmitirles cariño de manera especial, cuando reírse con ellos (la mayoría de las veces, debido a las repentinas ocurrencias y comentarios graciosos de éstos), etc.

En mi opinión, los cuidadores (psicólogos y logopedas) fueron como una familia para los niños durante esos días y se emplearon con absoluta dedicación, ilusión y esfuerzo para que no les faltase de nada y conseguir que aprovechasen de la mejor forma posible tanto las clases de musicoterapia  como los ratos de ocio y relax y la convivencia con el resto de compañeros del curso.

Supuestamente éste era uno de los objetivos del curso, conseguir el interés de los niños por las actividades relacionadas con la música realizadas en la clase, y lograr igualmente que se integraran con el resto de compañeros músicos que allí estábamos; y estoy seguro que se logró con un éxito sobresaliente, ya que las veces que asistí a sus clases estaban todos muy implicados en la realización de los ejercicios; asistieron a los cinco conciertos, escuchando con una atención e interés mayor que el que normalmente ponemos los propios músicos y supuestamente interesados en ello; acudieron como oyentes a clases de los distintos profesores instrumentistas, mostrando siempre una actitud muy despierta e interesada, etc.

Pero lo que no podíamos sospechar al comienzo de esa semana es la manera tan especial en la que algunos músicos nos vimos afectados por estos niños, de modo que ahora pienso que si ellos recibieron algo positivo de esos días de convivencia, yo y mis compañeros recibimos mucho más. Mucha más en cuanto a calor humano, mucha más en cuanto a una experiencia nueva y muy gratificante, mucho más en cuanto a aprender también nosotros a relacionarnos con un grupo de gente al que no parece fácil acercarse, y también mucho más por poder darnos cuenta de la facilidad con la que en ocasiones expresan sus sentimientos estos niños (los cuáles tienen problemas para relacionarse), lo mucho que tenemos que aprender los adultos de ellos y lo fácil que sería todo a veces si imitásemos su sinceridad, su buen humor y su nobleza.

Desde luego la práctica de cualquier arte, incluida la música se ve inmensamente enriquecida con este tipo de aportaciones humanas, pero olvidamos tan a menudo la importancia de esto disfrazándolo con una insignificante práctica instrumental o una dedicación casi exclusiva a nuestro estudio individual, que estamos descuidando peligrosamente el principal concepto por el cual es concebido cualquier tipo de arte: expresar sentimientos y así poder satisfacer las necesidades espirituales del ser humano.

Como ya he dicho en esta valoración, si los niños consiguieron integrarse durante unos días, yo he logrado romper con una parte de mis propias limitaciones para relacionarme en mi vida cotidiana; si ellos aprovecharon las clases de musicoterapia (alguno de ellos con unas aptitudes realmente sorprendentes), yo he sumado a mis conocimientos musicales una actitud más humana a la hora de comprender o analizar lo que he de interpretar; y si ellos disfrutaron por poder estar rodeados de tantos otros chicos en un ambiente tan bueno y saludable, nosotros pudimos también aprovecharnos de esa atmósfera (junto a ellos, nuestros compañeros músicos y la gente de la organización que tan bien nos trató), enriquecernos y pasar una semana que muchos de nosotros difícilmente olvidaremos.

Por último, me gustaría animar a todo aquel que lea estas líneas y pueda verse identificado con mi experiencia a que se anime a acercarse a personas con cualquier tipo de discapacidad. Personas que muchas veces vemos aisladas o inaccesibles, cerradas en sí mismas, pero que no son más tímidas o menos receptivas que muchos de nosotros, sino quizás más coherentes y sinceras con sus propios sentimientos, en especial si se trata de niños.

 

ANA ALONSO SÁA

I Curso Internacional de Música y

Taller de Musicoterapia 

25-28 Julio 2007 Mondoñedo (Lugo).

Personalmente mi experiencia en el Curso y en especial en el  Taller de

Musicoterapia ha sido muy positiva. Los días pasados con estos niños y los demás colaboradores serán inolvidables.

Las clases de musicoterapia con José Luís han sido fantásticas y me han resultado muy interesantes a la vez que divertidas. Como logopeda creo que la musicoterapia está ligada a mi campo profesional ya que puede ser una terapia alternativa y complementaria a la logopedia. A través de la musicoterapia se trabaja la autoestima, la memoria, la capacidad de atención y concentración, ejercitamos la orientación espacial a través de la expresión corporal y otros muchos aspectos. El objetivo es lograr que cada persona encuentre en la música un medio para superar sus dificultades. A través del ritmo y la melodía de los distintos estilos musicales se ejercita su creatividad, su conocimiento personal y su apertura hacia los demás, a la vez que mejoran las funciones motoras y sensoperceptivas. En definitiva, a través de la música los niños se comunican. Se cuentan tanto sus experiencias como sus sentimientos o sensaciones.

Durante el taller de musicoterapia, a pesar de que el periodo de tiempo fue reducido, se pudieron ver algunos de estas mejoras en los niños. Así, pudimos ver que con el paso de los días los niños iban participando más en las actividades que proponía José Luís, sintiéndose más seguros de si mismos y ayudando a sus compañeros. Con el paso de los días los niños fueron forjando relaciones de amistad entre ellos, jugaban todos juntos y disfrutaban de las actividades propuestas. Los niños expresaban su estado de ánimo a través de la música. Durante las clases cantaban, bailaban y tocaban instrumentos como el piano, las maracas, el xilófono, etc… Para algunos de ellos esto les resultaba muy novedoso y divertido, nos comunicábamos a través de la música.

Además de las sesiones de musicoterapia, durante el campamento mi función como voluntaria consistía en ayudar a los niños en las actividades de la vida cotidiana como la hora de la comida y el aseo e higiene personal. En un principio al no estar acostumbrada me sentía algo insegura por si no era capaz de ayudarlos de la mejor forma posible, pero a las pocas horas ya eran como nuevos amigos para mí y yo para ellos por lo tanto todo fue mucho más fácil.

También realizamos otras actividades fuera de las horas del taller como salir a dar paseos por Mondoñedo, tomar algo en una cafetería, ir a la piscina, al parque o a la discoteca y por supuesto acudir a los conciertos de los músicos del curso.

Todo lo trabajado en los días anteriores durante las sesiones de musicoterapia quedó reflejado el último día cuando los niños acompañados por los voluntarios formaron parte del concierto final. Los niños tocaron y cantaron una de las canciones aprendidas y se mostraron muy nerviosos a la vez que contentos e impacientes por saber qué tal iba a salir. Como era esperado, el concierto fue todo un éxito y los niños se lo pasaron genial. Pudieron mostrarles a sus padres y a todo el público lo bien que lo hacían tras haber ensayado durante los días anteriores en las clases de musicoterapia con José Luís.

 Personalmente he aprendido mucho con ellos a la vez que me he divertido y creo y espero que los niños también hayan disfrutado de estos días. Finalmente dar las gracias a la organización y recomendar que se sigan realizando este tipo de actividades ya que creo que son muy productivas para estos niños.

 

LORENA OTERO MONTENEGRO

INTRODUCCIÓN

El I Curso Internacional de Música y Taller de Musicoterapia “Música para ti y para mí” que se celebró en Mondoñedo se puede desglosar en la parte más íntimamente ligada a la música y la parte de la vida diaria. Este desglosamiento se justifica si se tiene en cuenta que tantos l@s alumn@s como la mayor parte de los voluntari@s residimos durante el transcurso del taller en el histórico Seminario de Mondoñedo y luego acudíamos a las clases de Musicoterapia y a los conciertos que se impartían o celebraban en el auditorio de Mondoñedo.

2. TALLER DE MUSICOTERAPIA

En el taller de musicoterapia nuestra tarea, dicho de un modo muy general, era la de ayudar a los alumn@s a seguir las indicaciones del musicoterapeuta J. Luís Gil Carrasco y servir de apoyo y de referente por si surgía alguna necesidad de cualquier tipo; así, fuimos participes y testigos de los beneficios de la música para los alumn@s y para nosostr@s (restaurar, potenciar o mantener el funcionamiento físico, emocional, cognitivo o social); gracias a la cual, y teniendo en cuenta la atracción que sentían tod@s por ella, aprendieron a expresar los sentimientos y sensaciones que cada melodía les producía mediante varios canales como la expresión oral, su cuerpo o el cuerpo de un compañero; practicaron la vocalización de diferentes vocales variando su frecuencia, aprendieron diferentes canciones, siguieron patrones de imitación en un juego de rol en donde primero imitaban los movimientos que el musicoterapeuta realizaba al son de la música y más tarde pudieron desempeñar el papel de directores donde además de experimentar la sensación de dirigir a un grupo de personas, modularon el ritmo e intensidad de sus realizaciones, pues debían de armonizarse con los de la música, hicieron ejercicios de relajación y mostraron y aumentaron sus capacidades para tocar diferentes instrumentos.

Por otro lado, acudimos a clases con los demás músicos impartidas por personalidades del campo como el oboe Christoph Hartmann, el trompa Raúl Díaz, el trombón Stephan Schultz y los tubas Bystein Baadsvik y Arnaud Boukhitine en las que, además de escuchar sus enseñanzas y escucharles tocar, recibieron unas indicaciones para luego poder tocar ellos mismos esos instrumentos en donde, una vez más, quedamos impresionados por la enorme adaptación y rapidez en el aprendizaje de nuestros alumnos puesto que enseguida sacaban sonidos e intentaban con éxito tocar alguna nota.

Las clases de musicoterapia son muy compatibles con la labor del logopeda ya que se trabajan tanto aspectos de voz como: puntos de articulación, respiración, impostación vocal, etc, como aspectos de movilidad corporal fina y gruesa, la coordinación y orientación con referencia al propio cuerpo y al de los demás, la relajación, el respeto por los turnos en las actividades, la comunicación mediante la expresión con el cuerpo de actitudes o sentimientos (comunicación corporal), la expresión oral, etc.

3. LA RUTINA DIARIA

El día a día de este curso tiene una estructura rígida en donde están las tareas que todos los días se realizan; en estas actividades l@s alumn@s siempre están supervisados y se les presta la ayuda necesaria aunque siempre promoviendo la independencia del alumn@.

Por la mañana los despertamos, vamos al baño para que se duchen, se visten, vamos a desayunar, se lavan los dientes y acudimos a clase en coche o andando, dependiendo de las necesidades de cada uno.

Al mediodía regresamos de las clases al seminario, vamos al baño a lavar las manos y comemos en el comedor; más tarde lavamos los dientes y dormimos una pequeña siesta o descansamos.

Por la tarde vamos de nuevo a clase, siempre con un pequeño descanso en medio para despejarnos; al término de las clases regresamos al seminario, lavamos las manos y merendamos y luego  se realizan diferentes actividades cada día como dar paseos por Mondoñedo, ir al parque o a la piscina entre otros.

Finalmente, a la noche, luego de lavar las manos, se cena, lavamos los dientes y acudimos a diferentes actividades como conciertos u otras que se realizan en el pueblo de Mondoñedo como por ejemplo la clase de salsa o el día de la queimada en donde salimos para hablar, escuchar la música, ver al Mago Merlín, etc.

En estos momentos del día el trabajo del logopeda fue mantener o potenciar las rutinas diarias, supervisar las comidas para una buena masticación, controlar  la ansiedad a la hora de comer, promover la comunicación interpersonal con y entre voluntari@s, alumn@s, music@s, profesores, etc, intentando en este campo una buena secuenciación de las ideas, evitar el farfulleo, promover el razonamiento lógico, etc y siempre respetando lo que el alumn@ quiere decir; solucionar los problemas y/o necesidades etc.

4. OPINIÓN PERSONAL

Este curso ha sido enormemente enriquecedor, tanto como logopeda, porque la experiencia adquirida es mucha puesto que no siempre se tiene la oportunidad de convivir día a día con personas con necesidades especiales, lo cual ayuda a afinar la intervención que, con cada uno de ellos, individualmente, se ha de poner en práctica, si no también como persona ya que ha sido muy entretenida y gratificante con momentos de gran diversión y también de emoción.

He aprendido mucho en las clases de musicoterapia ya que no solo son los niñ@s, en este caso, los que aprenden, sino nosotros también, porque la música es para todos, todas las personas, un medio de expresión, recepción y fuente de sentimientos; también se reciben nociones de música por parte de los músicos; pero cabe destacar que lo que se aprende de convivencia, de respeto a lo diferente (diferentes maneras de expresar, recibir y sentir la información bien de forma oral o bien con el tacto o la vista), de diferentes maneras de vivir la vida y de interpretarla, es muy valioso y emocionante y hace reflexionar sobre lo mucho que dice o comunica una sonrisa, una vocalización, una mirada fija, una melodía o una nota en un momento dado. La verdad es que son unas personas que dan tanto y sin condiciones que todo lo que tu intentas dar o enseñarles parece siempre insuficiente, y al final, en la despedida no éramos voluntari@s y alumn@os diciendonos “hasta el año que viene” sino más bien amigos o compañeros deseando volver a verse.

Finalmente decir que los conciertos a los que acudimos me gustaron mucho y soy conciente de que los alumn@s también disfrutaron con ellos y sobre todo con el concierto final que gracias al musicoterapeuta, a los músicos-alum@os que participaron y a los alumn@os de musicoterapia salió bien y fue muy emocionante ver lo mucho que disfrutaron siendo protagonistas, lo que hace que el miedo escénico se esfumara por un momento.